¿Y tú? ¿Cuándo vas a echar a volar la cometa?

Viene esto a propósito de algunas reflexiones que me surgieron tras haber visto recientemente la película “Salvando a Mr. Banks” de Tom Hanks y Emma Thomson que narra el proceso de Disney de adquisición de los derechos de la maravillosa novela de Pamela Travers, Mary Poppins para su adaptación al cine.

Sin desvelar la película, que obviamente animo a ver, hay dos momentos que me resultaron especialmente significativos y que quiero destacar por lo que tienen que ver con una emoción muchas veces olvidada que es la emoción de la ALEGRÍA. Esta emoción no tiene que ver con reírse –aunque la risa puede ser una manifestación de la alegría- sino con la capacidad de sorprenderse, mejor dicho, de maravillarse de lo que somos y de lo que nos rodea. ¿Cuándo fue la última vez que nos maravillamos de algo? Lo primero que debe decirse es que para maravillarse… ¡¡hay que pararse!! Sí, efectivamente, parar en esta vorágine de trabajo, de cosas pendientes, de falta de tiempo -¿de vida?-, de mirar siempre hacia el suelo para no tropezar… Viajo a menudo en el AVE a Barcelona y veo lo que ocurre a mi alrededor y lo que me ocurre a mí mismo: veo ejecutivos que conectan sus portátiles, consultan su correo, mantienen ruidosas conversaciones por el móvil… algunos se centran en aprovechar para leer la prensa, ver la aburrida película de rigor, otros para echar una última cabezadita… ¿pero cuántos miran por la ventanilla tan solo para ver y disfrutar de los árboles, del paisaje ahora helado, de esa neblina que invade los campos… ¡qué absurdo! Perder dos horas de nuestro escaso tiempo para mirar los campos. Y así, un viaje tras otro, un día tras otro, una vista tras otra.

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